En la edición del pasado sábado 10 de julio del suplemento Babelia apareció un comentario de Javier Aparicio Maydeu acerca de Alondra y Termita, de Jayne Anne Phillips.
En su comentario titulado "Del realismo sucio al talento sin etiquetas" Javier se refiere a Alondra y Termita como una magnífica novela que además de ser finalista del National Book Award es un «prodigio de sensibilidad.»

Javier llama la atención sobre la voz de Jayne Anne Phillips como narradora y sobre la versatlidad de su escritura:
«La madurez le viene dada a Alondra y Termita a través de la voluntad de redimir la densa austeridad del realismo sucio en el que jamás quiso militar abriendo las ventanas del relato para que entre en él el aire puro de la poesía y de las voces trenzadas de cada conciencia expresándose libremente en una polifonía que atraviesa los límites del tiempo de la mano de la simultaneidad y la reminiscencia, sin ataduras de narrador intermediario, liberadas a veces en una verbalidad acelerada como la prosa beatnik de Kerouac, y en monólogos tan hermosos como transparentes que proceden, como los saltos en el tiempo y la prosa lírica, de William Faulkner, presente en la novela, cotraducida por cierto por Miguel Martínez-Lage, avezado traductor de ¡Absalón, Absalón!, por los ecos constantes de El ruido y la furia, en el hervidero emocional y moral en el que se debate una familia descompuesta que trae a los Compson a la memoria, en el personaje de Termita -el joven discapacitado y cercano al autismo que refleja el mundo con el mismo espejo roto y el mismo caleidoscopio de imágenes, sonidos, ensueños, sinestesias y significados inconexos con el que lo reflejaron Benjy y los entrañables deficientes mentales de Carson McCullers-, en el retrato desde perspectivas múltiples de una familia desestructurada de los años cincuenta (hijos de distintos padres abandonados por la madre; Alondra, como Caddy, asomándose a la sexualidad y a la vez ejerciendo de madre amantísima de su hermano Termita; insondables secretos de paternidad), y en el protagonismo y la sofisticación de la técnica -transcripción del habla oral, distintos puntos de vista móviles, éckfrasis, narración y diálogos en tiempo real- depurada hasta límites poco comunes en un mercado actual en el que muchas veces la prisa devalúa la prosa.»
Finalmente, gracias al compromiso con el que Jayne Anne Phillips asume su vocación de escritora Javier le asigna un lugar en la tradición literaria a la que pertenecen varias de las voces más destacadas de la narrativa femenina estadounidense. Al respecto dice Javier:
«Jayne Anne Phillips se sienta ante el mismo escritorio en el que trabajan McCullers, Duras, Munro, Ginzburg o Lorrie Moore, comprometida como ellas con el sagrado oficio de escribir.»
Javier cierra su comentario diciendo que «Alondra y Termita es una novela inmensa, que los manuales de narrativa contemporánea le vayan buscando un sitio de privilegio.»
Si queréis saber si Javier está en lo cierto o no, tendréis que comprobarlo por vosotros mismos. ¿Os animáis?
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