En su edición del pasado 3 de marzo el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia publicó un comentario de Laura Ferrero acerca de Elogio de la bondad, de Adam Phillips y Barbara Taylor.
En su comentario que evoca a figuras centrales del pensamiento humanista moderno como Martin Lutero, Jean-Jacques Rousseau y Sigmund Freud, Laura empieza haciendo la siguiente apreciación:
«Los buenos sentimientos no son un negocio rentable. No nos engañemos, la bondad no vende. No tenemos más que echar un vistazo a la literatura y al cine de hoy, repletos de tipos malvados y retorcidos que relegan al bonachón a un discreto segundo plano. De ahí el mérito de Adam Phillips y Barbara Taylor, que publican Elogio de la bondad, un imprescindible testimonio acerca de la necesidad de bondad que tiene el ser humano sobre todo hoy, en esta sociedad que "elogia la bondad episódicamente pero la devalúa por sistema".»

Elogio de la bondad es un libro que a partir de una perspectiva histórica y psicoanalítica explora las diversas maneras como el fenómeno de la bondad se ha tratado en distintos momentos históricos: desde la exaltación que de ella han hecho filósofos como Séneca y Rousseau hasta el carácter innecesario que le han otorgado pensadores como Thomas Hobbes y Adam Smith, que la han reservado exclusivamente a un ámbito privado, femenino y filial.
Más adelante Laura se plantea una pregunta fundamental con respecto a la naturaleza humana y ella misma se aventura a darle una respuesta que desvela lo que hay detrás de lo que en apariencia creemos al mismo tiempo que subvierte algunos de los valores más arraigados de nuestro tiempo:
«Pero ¿qué es lo que más nos asusta de nosotros mismos? La respuesta nos sorprendería; no se trata del egoísmo o la maldad. El fantasma que nos acecha es la bondad; nuestro placer prohibido. Si bien está extendida la opinión de que la bondad es la virtud de los perdedores, Adam Phillips y Barbara Taylor se encargan de dejar claro que no hay nada más alejado de esta suposición comúnmente aceptada, y que es la bondad la condición que posibilita la apertura hacia los demás.»
Si desconfiáis del prójimo o habéis perdido por completo la confianza en él, os invitamos a sumaros a la reflexión que Adam y Barbara plantean en este libro que, según comenta Laura en el Cultura/s de La Vanguardia, «es un recordatorio de que si bien la nuestra es una sociedad competitiva que divide a las personas en ganadoras y perdedoras y que, por tanto, fomenta la maldad, tal vez esperemos de la bondad más de lo que estemos dispuestos a admitir. Quizás, como decía Goethe, la bondad es la cadena de oro que enlaza la sociedad.»
Una historia política de los intelectuales