Coincidiendo con el estreno en España de la sexta y última temporada de la serie Perdidos el próximo 9 de febrero, Duomo ediciones publica Perdidos. La filosofía, de Simone Regazzoni.

A partir del estreno de la serie televisiva, Simone Regazzoni colgará cada semana un post comentando el último capítulo emitido. La cuenta atrás ha empezado...

Filosofía de los viajes en el tiempo

"Si conseguimos hacer lo que ha dicho Faraday, el avión no se estrellará y el vuelo 815 aterrizará en Los Ángeles".  La cuestión planteada por Jack al final de la última temporada resulta sin duda problemática desde el punto de vista filosófico. Si se reflexiona sobre ella, se corre el riesgo de perderse entre un pasado y un futuro que, según el punto de vista, parecen transformarse el uno en el otro. Pero, para entender qué ocurre en el extraordinario inicio de la sexta temporada, hay que intentar hacer el esfuerzo.

Partimos de una pregunta. ¿Es posible modificar lo que ya ha sucedido, desde el punto de vista del que viaja hacia atrás, retrocediendo en el tiempo? La respuesta general es bastante simple: no. Incluso si se pudiera volver atrás en el tiempo no sería posible cambiar el pasado. ¿Por qué? Simplemente porque el pasado ya ha sucedido. Lo que pasó, pasó. En otras palabras, aunque pudiéramos volver atrás en el tiempo, no es posible hacer que no pase lo que ya ha pasado.

Cierto. Pero también es cierto que, en el caso de que fuera posible viajar atrás en el tiempo, la idea de volver al pasado, intervenir sobre lo sucedido y modificarlo no nos parecería imposible o contradictoria. ¿Por qué? Simplemente porque mientras miramos el pasado desde nuestro presente, éste ya ha ocurrido, es pasado, precisamente. Pero, en el caso de que (hipótesis) volviéramos atrás en el tiempo y nos encontrásemos en el pasado, el tiempo que tendríamos por delante sería, para nosotros, en ese momento, futuro, por lo que todavía tendría que suceder.

Apliquemos este razonamiento a Perdidos (simplificando un poco). Llamemos punto B al año del incidente del vuelo 815. Llamemos A al año 1977, el punto del pasado en el que caen algunos personajes de Perdidos. El tiempo que se encuentra entre B y A, observado desde B (presente), ya ha sucedido, es pasado. Sin embargo, cuando algunos losties aparecen en A (1977), A se convierte en su presente y, así, para ellos, el tiempo que se encuentra entre A y B es futuro en ese momento. Y dado que el futuro es aquello que aún está por suceder, la idea de poder intervenir en lo que todavía tiene que ocurrir parece lógica. Por eso, a Jack no le parece descabellada la idea de Faraday: volemos en pedazos la Isla ahora, en 1977, para que, en 2004, no se produzca ningún accidente aéreo.

Entonces, ¿dónde está el problema? El problema reside en el hecho de que dicho futuro (el que se encuentra entre A y B) es un futuro relativo, es decir, es un tiempo que aún está por suceder sólo desde el punto de vista de A. Pero, para los que vienen de B, ese futuro ya ha tenido lugar. El desastre aéreo ya ha ocurrido. Por lo tanto, el futuro que desde el punto de vista de B es un pasado ya ocurrido no puede no darse, tiene que pasar porque ya ha pasado. Con esto, ¿debemos deducir que es imposible que no suceda? No, exactamente. Más bien deberíamos decir que es imposible en relación con ese mundo, aquel en el que lo que pasará ya ha pasado, el mundo cuya historia nos han ido contando, al menos hasta el final de la quinta temporada de Perdidos. Pero nadie ha dicho que ese mundo sea el único que existe.

Hipotéticamente, supongamos ahora que sea posible cambiar el pasado: aún así, nos toparíamos con una paradoja. Modificar el pasado para eliminar, en el futuro, el suceso que no queremos que se materialice significaría eliminar aquello que ha propiciado la situación que nos ha conducido al pasado para poder así modificarlo y conseguir de esta manera que no se de dicha situación. En otras palabras: el suceso que no queremos que ocurra tiene que tener lugar para que exista la posibilidad de hacer que no ocurra. El suceso que no queremos que se materialice debe materializarse para que pueda no materializarse. Simplificando: si alguien quisiera volver al pasado para matar a su padre acabaría con aquello que posibilita su acto puesto que su existencia y, por lo tanto, la posibilidad de volver atrás en el tiempo dependen de la existencia de su padre.

Volvamos a Perdidos. El avión se ha estrellado por un motivo relacionado con la Isla en 2004. A partir del desastre aéreo es cuando se produce una cadena de acontecimientos que llevan a un grupo de losties al pasado, es decir, al año 1977. Ahora, en 1977, Juliet consigue explotar una bomba atómica que destruye o hunde la Isla, una Isla que es la causa más o menos directa del desastre aéreo de 2004. De esta forma, Juliet es capaz de eliminar la causa (la Isla) que en el futuro hará posible el retorno de los losties al pasado. Pero esto da lugar a una paradoja insoluble.

Por lo tanto, el pasado no puede cambiarse de ningún modo porque ya ha sucedido y porque, aunque lo cambiásemos, paradójicamente dicha modificación imposibilitaría el propio cambio. Así que no cambiaría nada. Por eso, cuando después de la explosión los losties siguen en la Isla y Juliet muere a causa de las heridas sufridas, Sawyer quiere matar a Jack ya que no ha cambiado nada. La explosión sólo ha provocado un salto temporal pero ninguna transformación del futuro / pasado. La única novedad es la muerte de Juliet que, de este modo, se habría sacrificado en vano.

Éstas son las palabras que Sawyer le dedica a Jack:

Te has equivocado. Es la maldita escotilla de la estación Cisne lo que ha saltado por los aires, justo como la dejamos antes de empezar a saltar en el tiempo. Dijiste que podríamos evitar que la construyeran, que nuestro avión no caería nunca en esta Isla. (...) Nos has hecho volver al punto de partida excepto por el hecho de que Juliet está muerta. Está muerta por tu culpa, hijo de puta, porque te has equivocado. (VI.1)

Pero, ¿tiene razón Sawyer en realidad? Sí y no. Con el comienzo de la sexta temporada podemos decir que Sawyer tiene razón y no, al igual que Jack. También podemos afirmar que Juliet está muerta y no está muerta.

"Ha funcionado". (VI.1) Son las últimas palabras que Juliet quería pronunciar antes de morir y que Miles le transmite a Sawyer al conseguir entrar en contacto con el espíritu de Juliet. Por lo tanto, la bomba atómica no sólo ha explotado sino que también ha conseguido provocar algún que otro efecto. ¿Cuáles son esos efectos? Hemos dicho que no es posible modificar el futuro ya ocurrido y, de hecho, los losties siguen en la Isla.

Y, sin embargo, la sexta temporada nos muestra la llegada de los losties a Los Ángeles. Empieza con un incidente, el del vuelo 815, que no sucede, justo como querían Faraday y Jack, porque la Isla que debía provocarlo no existe: está hundida en el fondo del océano. Entonces, por un lado, Juliet ha conseguido destruir la Isla y sobrevivir y, por el otro, ha fracasado. Dicho de otra forma, Jack tiene razón pero también estaba en lo cierto. Jack tiene razón, pero Sawyer también. ¿Cómo es posible todo esto?

Es posible porque la sexta temporada, o al menos eso parece, responde de forma coherente a las paradojas filosóficas relacionadas con los viajes en el tiempo. Por un lado, el comienzo de la sexta temporada nos dice: el pasado no se puede cambiar. Por otro, afirma: pero esto sólo es válido para el mundo en el que el futuro ya ha sucedido. Pero este mundo, del que hasta ahora se nos ha contado la historia en Perdidos, no es el único que existe. No sólo hay otros mundos posibles sino que, aparte del que conocemos, existe como mínimo uno más. Perdidos ahora nos narra la historia de al menos dos mundos. Por eso no resulta contradictorio afirmar que Jack tiene razón pero que también se equivoca, que Sawyer está en lo cierto pero que también está equivocado, que los losties han aterrizado en Los Ángeles y que no, que Boone y Charlie están muertos y vivos. No existe contradicción entre estas afirmaciones sino una simple incompatibilidad: son todas ciertas sólo que en mundos diferentes.

Comentarios. Deja el tuyo

  • wow! después de ver el capítulo y leer esto...

    10/2/2010 | David

  • Es lo mismo que he dicho yo todo el tiempo, realidades alternativas, por fin alguien que piensa igual.

    11/2/2010 | Mofly

  • Le sigo dando vueltas a lo de los mundos paralelos ... ¿por qué no? Personalmente NO lo creo, pero intento ser menos obtusa .. Lo que está claro es que el pasado ya está hecho, y no se puede deshacer ... Entre otras cosas porqué sería mucho presumir que somos los únicos que intentamos impedir algo del pasado para cambiar el futuro ... Tal vez en el mismo momento, otros cientos de personas estén cambiando algo que a su vez afecte a lo que nosotros aspiramos a evitar ... En fin, sería demasiado complicado. Opcion no válida ... La existencia de varias realidades paralelas, ¿entraría en el terreno de la física cuántica? Yo soy de letras, chicos !!!!

    11/2/2010 | susanna

  • ¿Ceci n'est pas la realité?

    12/2/2010 | ordax

  • Mundos paralelos! Leyendo este texto "lo entiendo" pero se me hace imposible imaginarlo. A ver qué pasa mañana. ¿Alguien ha visto el segundo capítulo?

    16/2/2010 | elena

  • La verdad es que no es posible viajar la pasado todos en un avion. pero si es posible modificar el pasado. El proceidmiento para modificar el pasado se conoce "desde hace siglos". era conocido por hermes. y los ocultistas lo conocen. asi obtienen grandes cantidades de dinero y ganan todo lo que desean. hay un libro llamado YO SOY FELIZ, YO SOY RICO. de Andrew corentt. donde se explica el procedimiento para modificar el pasado. ese libro es el unico que muestra un procediiento sencillo para realizar esto. con practica tu puedes modificar todo y volverte rico d ela noche a la manana. yo lo estoy usando desde que lei el libro y.... leanlo mejor y juzguen por ustedes mismos. WWW.CORENTT.COM, es donde lo compre.

    02/4/2010 | erick

Deja un comentario

  • Perdidos. La filosofía. Las claves de Lost

    Simone Regazzoni

    ¿Existe un mundo externo o es una mera ilusión? ¿Qué es una isla? ¿Dónde estamos?

  • Simone Regazzoni

    Simone Regazzoni nació en Génova en 1975 y es profesor en la Universidad Católica de Milán. Es coautor, bajo el pseudónimo colectivo de Blitris, de La filosofía del Dr. House, así como de La decostruzione del politico, Harry Potter e la filosofia y Nel nome di Chora.

Tres Tristes Tigres