Coincidiendo con el estreno en España de la sexta y última temporada de la serie Perdidos el próximo 9 de febrero, Duomo ediciones publica Perdidos. La filosofía, de Simone Regazzoni.
A partir del estreno de la serie televisiva, Simone Regazzoni colgará cada semana un post comentando el último capítulo emitido. La cuenta atrás ha empezado...
Por fin se habla del mal. La Cosa que adopta la apariencia de John Locke o que se muestra como el humo negro, y que amenaza a todos los que se encuentran en la Isla (pero la amenaza bien podría extenderse incluso más allá), sería la encarnación del mal. Al menos, según lo que Dogen le dice a Sayid.
Pero, ¿qué debemos entender con esta palabra: "mal"?
Resulta interesante señalar como en el sexto episodio de la sexta temporada (Sundown) se nos presentan dos aspectos diferentes del mal. Se trata de las dos formas del mal que en filosofía se definen como mal metafísico y mal moral. Existe el mala in mundo (las cosas terribles que suceden en el mundo y que, en cierto modo, están relacionadas con los actos de las personas) del que los hombres deben responder y también existe el malum mundi o malum methaphysicum, un Mal inscrito en el corazón de la realidad, además del ser o de Dios.
En el mundo en el que han aterrizado los losties en Los Ángeles, nos encontramos de frente con el problema del mal moral mientras que en la Isla nos enfrentamos al mal metafísico.
En el mundo en el que aterrizan los losties, Sayid vuelve de un viaje de trabajo desde Australia y va a visitar a Nadia que, en esa realidad, se ha casado con el hermano de Sayid.
Sayid está atormentado por su pasado y cuando el hermano le pide ayuda por un problema de deudas, apelando a su experiencia como miembro de la Guardia Republicana iraquí, Sayid se niega: ha cambiado, ahora es un hombre bueno. Aquí, la idea del mal está relacionada con los actos que lleva a cabo una persona. Sayid ya no quiere seguir realizando algunos actos malvados: su bondad está relacionada con el tipo de acciones que realiza, con el modo de comportarse. Sin embargo, sucede que los villanos a los que el hermano de Sayid debía dinero envían a éste al hospital y, de este modo, obligan al propio Sayid a seguirles. Se encuentra entre la espada y la pared y les mata. El espectro de su pasado reaparece: Sayid, aunque inmerso en una situación extrema, es culpable de homicidio.
También en la Isla, el protagonista es Sayid y también aquí se pone sobre la mesa el mal que, como una especie de infección, se propaga. Pero es un mal diferente, un mal muy relacionado con las acciones de las personas: pero son personas que ya no parecen ser ellas mismas sino que, de algún modo, están como poseídas por el mal. Sayid aquí también mata: asesina a Dogen y permite de este modo que la Cosa entre en el Templo. Pero aquí el mal moral parece la expresión directa del mal metafísico que se apodera de las personas.
Pero, ¿qué es este mal que tiene la apariencia de Locke y que, como un virus, posee a las personas? Es una especie de principio metafísico que habita en el corazón de la Isla: es aquello que he llamado "lo real" y que, al recuperar la libertad tras la muerte de Jacob, posee una fuerza destructiva incontenible. No es casualidad que el episodio termine con el humo negro entrando en el Templo para llevar a cabo una matanza.
Se perfila así la dimensión de un enfrentamiento épico que a través de ciertas pinceladas nos recuerda al enfrentamiento épico del final de la saga de Harry Potter. Un enfrentamiento no tanto entre un mal metafísico y un bien igualmente metafísico sino entre un mal metafísico como fuerza de destrucción y el poder ético de las personas como capacidad de elección para combatirlo.
Perdidos. La filosofía. Las claves de Lost