A propósito de “Venezuela: atrás en el tiempo y en el espacio”: un cruce de cartas entre los escritores Irene Zoe Alameda y Roberto Echeto

28 Diciembre, 2009 por Granta Dejar una respuesta »

En Cosa de hombres, el número 10 de Granta en español, publicamos el texto “Venezuela: atrás en el tiempo y en el espacio”, de la escritora española Irene Zoe Alameda. Tras leer este texto el escritor venezolano Roberto Echeto le envió a Irene vía correo electrónico un mensaje en el que expresaba su voz de protesta con respecto no sólo a algunas de las cosas que plantea en él, sino también a la manera como lo hace.

A continuación os presentamos tanto el mensaje de Roberto Echeto como la respuesta que Irene le envió a éste. El pasado 21 de noviembre Echeto le escribió a Irene lo siguiente:

«Irene, te escribo para expresarte mi disgusto por el artículo que publicaste en la revista Granta.

Quizás tengas razón en muchas de las cosas que dices, pero la manera cómo expresaste el descontento que te produjo mi país es, francamente, deplorable.

Venezuela es un país atrasado y lleno de problemas de todo calibre. Sin embargo, eso no le da derecho a nadie a degradar en público un país que no es el suyo. Es una falta de delicadeza y de humanidad. Lamento que, siendo una funcionaria pública que representa a España doquiera que va, te expreses de una manera que deja entrever un aire xenófobo y racista.

Mi país produce infinitas molestias en propios y ajenos, pero no merece ese trato denigrante que le brindaste y menos en una publicación internacional como Granta. Si tu intención era vengarte de las molestias que sufriste, lo lograste, pero en nada contribuirás a crear un clima de diálogo que ayude a las venezolanas y venezolanos a tomar conciencia de sus limitaciones para que cosas como las que te pasaron, no se repitan.

Me despido diciéndote que elevaremos esta queja lo más que podamos para que mucha gente se entere en el mundo de que en el servicio diplomático de tu país también hay gente mediocre y carente de tacto y de la más mínima educación.

Roberto Echeto.»

***

La siguiente es la respuesta que le envió Irene a Roberto Echeto tres días después:

«Estimado Señor Echeto:

Le escribo en contestación a la carta que me ha hecho llegar a través de la dirección de información general de la página web registrada a mi nombre como autora, a saber: www.irenezoealameda.com

En primer lugar, quiero expresarle mis más sinceras disculpas por el malentendido que ha ocasionado el reportaje de ficción que envié en el mes de julio a la revista Granta, y que salió publicado en el número de octubre. Este falso reportaje pertenece a una serie de relatos de viaje narrados desde una evidente voz ficcional con un punto de vista peculiar y extrañado. Esta serie, que se inició en el 2007 con la publicación de un reportaje sobre Zimbabwe publicado por el diario El País, continúa en la actualidad y en breve serán publicados otros tres: uno sobre Senegal, otro sobre los EE.UU. (centrado en Washington DC) y otro sobre Suecia.

Tal y como queda establecido en las reglas implícitas de todo texto literario, la voz del texto publicado en Granta es una voz narrativa que de ningún modo coincide plenamente con la voz de la autora.

Una identificación plena, del tipo autora-narradora, se da en las crónicas periodísticas, y de ahí que los reportajes periodísticos carezcan de un personaje relator; en una crónica periodística, lo que se dice está contado directamente por un emisor que coincide con la persona que firma el texto. En mi falso reportaje, por el contrario, se incide una y otra vez en que la protagonista es “La escritora” (en el de Zimbabwe era “La turista”). Si mi texto fuese un reportaje periodístico, éste se tendría que haber atenido a la convención:

Yo-periodista / contenido-realidad

pero el uso insistente y consciente en el texto del recurso de “La escritora” anula cualquier lectura literal del contenido.

En el extraño Road Trip que publiqué en Granta hay más elementos textuales que ponen de relieve el juego que se traza entre realidad y ficción: 1) la insistencia que el texto hace en un punto de vista que denota una relación extrañadora (casi Asperger) de la voz narrativa con el mundo. 2) Asimismo hay demasiado humor en el texto como para que ningún lector se permita atribuirlo a una voz fidedigna, periodística y personal (no ficcional) sin sospechar que está errando en su modelo de lectura. 3) Por último, en muchas ocasiones se refieren frases poco halagadoras sobre situaciones concretas (hilarantes) acaecidas en Venezuela, y siempre se hace a través de personajes claramente arquetípicos o muy simplificados e incluso surrealistas (demasiado como para ser representaciones de personas reales). Dado que esas frases las pronuncian personajes de ficción, que lo son por derecho propio, sería miope atribuírmelos a mí (Irene Zoe Alameda, ser humano de carne y hueso) de forma literal: yo soy una escritora, y los escritores, a través de nuestros textos literarios, nunca escribimos de forma literal, sino literaria.

Paradójicamente, a la vista de las reacciones que el personaje de “La escritora” está levantando (la suya, Señor Echeto, es sólo una de las cartas que he recibido con respecto a ella), para la mayoría de los lectores mi personaje se queda corto y podría ser muuuucho más ácido y crítico; mientras que para algunos se excede en lo descortés. Como escritora, permanezco atenta a estas reacciones dispares.

Sin ir más lejos, Enrique Vila-Matas, el autor a quien la Universidad de los Andes otorgó el Doctorado Honoris Causa durante mi estancia en la Bienal, ha sido uno de los escritores que más ha incidido en el juego de falsa autoría a través de toda su labor literaria. No sólo ha citado supuestas obras suyas que no existen, y ha jugado numerosas veces con la supuesta identidad de un Vila Matas capaz de las mayores excentricidades y hazañas inenarrables, sino que en su discurso de aceptación del Doctorado leyó un texto de un supuesto escritor, llamado Enrique Vila Matas, que denostaba sin piedad la mala educación y la imparable decadencia de los franceses y de los europeos en general.

… Me pregunto por qué ningún francés (que los había) se levantó en el Paraninfo de la Universidad de los Andes, para exigir disculpas por vía diplomática al excelente Enrique Vila Matas de carne y hueso que leía, muy nervioso, su osado texto literario.

Le confieso que estoy triste por el malestar grave que la lectura de mi relato le ha producido, Señor Echeto. Al mismo tiempo, estoy aliviada de que el Señor Mugabe, presidente de Zimbabwe no me enviara en 2007 a ninguno de sus colaboradores para amenazarme, y sinceramente espero que ni el presidente Wade, de Senegal, ni Obama, de EE.UU., ni John Fredrik Reinfeldt de Suecia me declaren persona non grata en sus respectivos países una vez salgan publicados mis siguientes reportajes.

Para que entienda que Venezuela no ha sido el primero de los países sobre los que “La escritora” o “La turista” ha escrito, le invito a leer el falso reportaje sobre Zimbabwe publicado por el diario El País (http://www.irenezoealameda.com/pdf/elpais_0107.pdf).

Soy de la opinión de que para realizar publireportajes halagüeños sobre los países están las oficinas de Turismo, los malos periodistas y también los políticos. Los escritores tenemos una muy distinta función, y con gusto la asumo: observamos, captamos las inconsistencias borrosas que agrietan la realidad, y construimos una re-presentación estética en miniatura en la que cada lector sentirá el rasguño de la pequeña parcela de implicación que le produce su correspondiente grieta de la realidad.

Por lo que a mí respecta, y esto es lo que probablemente me cause más desasosiego con respecto al tema que nos ocupa, yo tengo una relación personal muy entrañable con su país. Tal vez tuvo la ocasión de leer el cuentecito que me publicó El Papel Literario de El Nacional el 4 de julio de 2009. Por si no lo llegó a ver, le refiero al pdf que tengo colgado en http://www.irenezoealameda.com/nueva/escritura/pdf/relato_lit_04-07-09.pdf. Aunque el juego que desarrolla este cuento es, como no podía ser de otro modo, literario, la materia prima del asunto es biográfica, y es que en efecto mi abuelo emigró en su juventud a Venezuela y en Caracas pasó prácticamente toda su vida. Yo he vivido en Venezuela, soy nieta de venezolano, y a Venezuela viajé gustosa a participar en la prestigiosa Bienal Mariano Picón Salas, donde pasé unas jornadas literarias muy enriquecedoras.

Fue en esos días de Mérida donde concedí una entrevista a dos extraordinarias periodistas de El Papel Literario, y en esa entrevista es donde se puede leer todo lo que yo, desde mi voz literal de persona biográfica, pienso sobre su país. Esa entrevista fue publicada el día 3-10-2009 (la encontrará en http://www.irenezoealameda.com/nueva/prensa/docs/Lit_03-10-09.pdf), y no creo que haya en ella nada ofensivo ni desde el punto de vista de la política, ni de la cortesía.

También le adjunto esta entrevista, que constituye el único testimonio directamente atribuible a mí como Irene Zoe Alameda.

Es evidente que usted se ha sentido muy ofendido por las palabras del texto de Granta, y eso, insisto, me produce pesar. Tanto pesar que no sé cómo disculparme. No obstante, no se me escapa el tono intimidatorio de su misiva cuando alude a mi condición de directora de un Instituto Cervantes. Así que me detendré en este punto para hacerle algunas aclaraciones.

Como usted debe saber, yo fui invitada a la Bienal Mariano Picón Salas en calidad de escritora, y no como directora del IC de Estocolmo. También desde mi condición de escritora escribí mi reportaje (solicitado de antemano por la revista Granta, solicitud en la que se me confirmó la conveniencia de que retomara al personaje ficticio que ya había usado en el reportaje de Zimbabwe). De hecho, cuando escribí y remití mi reportaje a Granta no había sido nombrada todavía directora del IC de Estocolmo. Es por tanto, poco cabal, atribuir las palabras de un texto literario a una Institución pública.

Me permito traer a colación que, desde hace varios años escribo con regularidad artículos de opinión en El País, algunos bastante polémicos. Pues bien: en ningún momento se me pidió desde el CSIC (del que he sido investigadora durante tres años), ni desde la Universidad Carlos III (en la que he impartido clases como profesora) que silenciara mi voz como articulista de opinión. Ni siquiera siendo articulista se ha confundido mi labor como miembro de la comunidad académica, con mi labor como escritora.

Le invito a ver este enlace, en el que podrá comprobar qué tipo de declaraciones hago yo públicamente como directora del IC de Estocolmo:

http://www.dailymotion.com/video/xahvjo_la-historia-no-es-mas-que-cosas-peq_creation

Me produce estupor el daño que las palabras ficticias que ha publicado la revista Granta le han causado. Más estupor aún, si cabe, porque inevitablemente mi imaginación establece analogías y me hace recordar (aunque el decoro insiste en que no recuerde esto, al menos no aquí por escrito) el bochornoso juicio contra Proust; el suplicio que aún vive Salman Rushdie a partir de la publicación de Versos satánicos; el exilio que desubica a Orhan Pamuk en suelo norteamericano porque mencionó el genocidio armenio ejecutado por el pueblo turco… El pavor en el que vive el periodista danés Flemming Rose, después de haber dibujado las tristemente famosas caricaturas de Mahoma.

A los creadores nadie nos ha enseñado a refrenar nuestra imaginación, y al cabo terminamos escribiendo lo que escribimos. Aunque nos cause daño causar involuntariamente dolor a otros.

Tal vez el límite que habría que imponer a la creatividad fuera, como usted deja sugerir en su breve carta, que los autores no criticaran más que a su propio país. De este modo, cada autor se centraría en escribir sobre su país y se abstendría de mencionar (salvo para loarlos) países ajenos. Tal vez ese podría ser un límite impuesto a la creatividad, un límite político y diplomático…

A este respecto, le haré una confidencia: ya he sido extraordinariamente crítica con España y con Europa. Me permito invitarle a ver mi última obra audiovisual, BUEN VIAJE, que sólo le tomará 15 minutos de su tiempo:

En la página de mi productora: http://www.storylinesprojects.com/buen_viaje/

Debe introducir los siguientes códigos:

Usuario: pi9131

Contraseña: u1LVe6Py

Normalmente el visionado es previo pago, pero yo le invito a ver el corto para que pueda comprobar lo que le digo sobre mi acerba crítica a la ley de inmigración vigente en España.

Después de haber dedicado muchos años de mi vida a hacer posible este cortometraje para contribuir al debate sobre el problema de la inmigración, créame que ha sido duro leer los insultos en los que usted me llama xenófoba y racista. Jamás, JAMÁS, he recibido como ser humano un trato más injusto.

En cualquier caso, del mismo modo que no es obligado escribir bajo unas convenciones u otras, porque existe la libertad de expresión, tampoco es obligado leer con un manual de Teoría Literaria en la mano. Hay muchos lectores, o espectadores, a los que no les gustan determinadas obras porque son “innecesariamente polémicas”. Nadie tiene por qué saber escribir al gusto de todos, como tampoco nadie tiene por qué leer bien la literatura. Lo que yo escribo no le tiene que gustar a usted, y es posible que, cuando yo escribo, no tenga en mente a un lector ideal remotamente parecido a usted. Lo cual no es ni bueno ni malo.

Dicho todo esto, con respecto a su intención de “elevar” su queja a las más altas instancias posibles, debe usted actuar de acuerdo con su conciencia, que es como todo ser humano debe actuar; es como yo hago en mi calidad de escritora, en mi calidad de directora del IC de Estocolmo, y desde luego en mi calidad de mujer que se toma la molestia, y el tiempo, de contestarle a usted, que tanto me ha faltado al respeto desde su carta.

Sin otro particular, me despido,

Irene Zoe Alameda, escritora y cineasta.»

Gracias a Roberto Echeto por manifestar su punto de vista con respecto al texto de Irene y a ésta por responder tan oportuna y atentamente a su mensaje.

Podéis leer un fragmento de “Venezuela: atrás en el tiempo y en el espacio” aquí. El texto completo lo encontraréis en “Cosa de hombres”, el número 10 de Granta en español.

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5 comentarios

  1. Insoportable esta mujer. dice:

    Es insoportable esta mujer.

  2. pedro dice:

    patética y como escritora, lamentable.

  3. ;) dice:

    Bueno, bueno… sólo dos cosas: una, que la “escritora” parece no tener conciencia del saño que pueden hacer las palabras… “un mono con una hojilla (gillette)”… Otra, a esas cosas no se responden, Echeto. Te dejaste enganchar.

  4. ;) dice:

    Bueno, bueno… sólo dos cosas: una, que la “escritora” parece no tener conciencia del daño que pueden hacer las palabras… “un mono con una hojilla (gillette)”… Otra, a esas cosas no se responden, Echeto. Te dejaste enganchar.

  5. albertj dice:

    Una cosa es la voz literaria y otra muy distinta es insultar a un país entero. Venezuela tiene gigantescas deficiencias y las acepto como Venezolano; pero muy distinto es que venga una persona ajena a criticar mediante “la literatura” las deficiencias de un país que ni siquiera es suyo.

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